Tenemos la vacuna a mano. La cuestión es: ¿qué futuro deseamos para todos nosotros?

Tenemos la vacuna a mano. La cuestión es qué futuro deseamos para todos nosotros

A mí también me asusta la idea de vacunarme contra el coronavirus. También soy escéptica en cuanto a la rapidez y la tecnología con la que se ha desarrollado. Yo también dudo de cuánta experiencia tienen realmente los llamados expertos. Y estamos todos extenuados, como corredores al fin del maratón, solos, cansados, con la parte mas difícil todavía en frente al camino a la línea de meta.

Pero cuando estoy asustada y con escepticismo, trato de entender el por qué e investigar lo que realmente sabemos a día de hoy.

Sabemos que numerosos rumores y desconfianza en la ciencia acompañaron previas pandemias. La mayoría de nosotros puede todavía recordar las múltiples narrativas que se crearon sobre la epidemia de H1N1. Algunos temían que los medios de comunicación y los gobiernos ocultaran información para no asustar a la gente, mientras que otros enfatizaron la deficiencia de calidad y seguridad de la vacuna acarreada por fuertes intereses comerciales. Sabemos que cuando estamos asustados, solemos reaccionar con miedo extremo o incluso con histeria, respondiendo de manera desproporcionada a la amenaza original. Esta reacción exagerada es lo que nos vence.

Sabemos también que toda la información en cuanto a la vacuna Pfizer y sus ingredientes es pública. Las vacunas anteriores suelen utilizar un virus “atenuado” o “inactivado” – es decir, vivo pero debilitado. La vacuna en contra del coronavirus es diferente. Contiene ARNm (material genético mensajero) que codifica la proteína viral. Esta proteína estimula nuestro sistema inmunológico para que desarrolle anticuerpos capaces de reconocer rápidamente el virus y de destruirlo sin que este nos afecte..

Sin estos anticuerpos, el virus “secuestra” nuestras células, y tras multiplicarse, sus partículas virales se expanden en nuestro cuerpo para destruir todas nuestras células, debilitándonos, enfermándonos y algunas veces hasta matándonos. Mas de 300,000 aquí y a más de un millón y medio a nivel mundial, dejando a numerosas familias y sobrevivientes con profundo trauma. Y los casi 8 milliones que sobreviven también sufren de depresión, ansiedad y traumatismo.

Desafortunadamente, ellos no tuvieron remedio. Pero nosotros sí

No soy una experta, pero quiero estar informada para poder tomar la decisión más acertada para mí-misma, mi familia y mi comunidad. Son datos científicos los que nos han permitido seguir adelante en los últimos nueve meses. Pero, ante todo, ha sido nuestra solidaridad, apoyo y cuidado mutuo lo que nos ha realmente permitido estar aquí, presentes, hoy en día. He decidido recibir esta vacuna no solo para mí, sino también para todos nosotros. Nuestra solidaridad es el ingrediente mágico que nos permitirá superar completamente esta crisis y construir un futuro más resiliente, equitativo y próspero.

Vacunarnos contra del coronavirus representa el salto necesario para volver al mundo que todos deseamos. Tenemos hoy la oportunidad de volver a un mundo donde podamos de nuevo celebrar las navidades con nuestros seres queridos y festejar el año nuevo juntos. Por esto no quiero perder la oportunidad de actuar en solidaridad. Cierto, estoy cautelosa a la idea de recibir esta nueva vacuna pero la alternativa me aterroriza.

Este lunes, una enfermera de Boston recibió la primera vacuna contra el coronavirus. “Healing is coming” fueron sus emocionadas palabras. Tenemos hoy la oportunidad de contribuir a la solución y juntarnos a su esfuerzo.

Artículo publicado en el Diario OPINIÓN. Ver artículo

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